Disfruta de tus vacaciones de verano en Jericoacoara, Brasil.

Jijoca de Jericoacoara se ubica en el extremo oeste de la costa del estado de Ceará, a 300km de la capital, Fortaleza. En el municipio se encuentra la famosa playa de Jericoacoara, o Jeri, como es apodada, que es reconocida internacionalmente como una de las más bellas playas del mundo. Jericoacoara preserva lagunas cristalinas de agua dulce, playas de arena y médanos blancos, que se extienden por kilómetros, con vista libre, y manglares, que completan la fórmula que hace del lugar un verdadero pedazo del paraíso.

Disfruta de tus vacaciones de verano en Jericoacoara, Brasil.

Un verdadero paraíso natural preservado, en las calles no hay farolas. La luz de la luna y de las estrellas se encargan de la iluminación y del encanto. También no hay pavimento. Los pies en la arena y la energía de esa combinación guían los caminos de la ciudad. La región atrae visitantes de todas las partes del mundo, dando un aspecto cosmopolita tras lo cual era originalmente, una sencilla villa de pescadores. Muchos visitantes extranjeros toman la decisión de mudarse para ese sitio a causa de la belleza y del encantamiento del lugar.

Jijoca de Jericoacoara presenta actualmente un patrimonio natural único, que proporciona una vida agradable a sus residentes, con motivo de atraer cada año a miles de turistas brasileños y extranjeros. El objetivo principal de la secretaría es llevar a cabo la gestión integral del medio ambiente, la promoción del uso racional de este patrimonio.

 

¿Cómo llegar?

Jeri cuenta con un aeropuerto regional, pero con pocos vuelos. La mejor opción es el Aeropuerto Pinto Martins, en Fortaleza. Desde allí, es posible alquilar un vehículo 4x4 para llegar a Jijoca.

 

Alojamiento

En Jericoacoara hay alojamientos desde los más económicos hasta los más lujosos. Existen varias posadas acogedoras en la villa, en las calles del Forró, São Francisco, Principal y de las Dunas.

 

Gastronomía

La gastronomía típica y la internacional se mezclan a las opciones variadas de alojamiento. Puedes alojarte en sofisticadas posadas o hasta mismo en la vivienda de un pescador, lo que le permite una experiencia autentica. Deléitate con los frescos mariscos, con las tapiocas calentitas, con el estimulante açaí y con una pizza.

 Deportes y playa

Con vientos fuertes y constantes, la vocación natural del lugar es para los deportes náuticos, como la vela y el kitesurf. Especialmente en los meses de julio y agosto, los vientos atraen visitantes de todo el mundo para las prácticas deportivas.

 A 25km se encuentra Tatajuba, un deleite en forma de playa, médanos y lagunas. Visita también la Praia do Mangue Seco, enclavada entre las dunas y el manglar, donde podrás hacer un paseo en barco y apreciar los caballitos de mar en su hábitat natural.

 No dejes de ir a la famosa Pedra Furada, un hueco en medio a una roca que, en el solsticio de invierno, exhibe el sol en su apertura esculpida por la fuerza del mar. ¡Un verdadero espectáculo! Otro programa imperdible es el amanecer visto desde lo alto del Médano de la Puesta del Sol (Duna do Pôr do Sol, en portugués), que es tan espectacular que siempre recibe aplausos. Por la noche en Jeri, el rock, el forró y la samba unen a turistas y nativos.



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