Dos países que son unidos por toneladas de agua, se ven en Brasil y se disfrutan en Argentina, escoge tu propia aventura en las Cataratas de Iguazú.

Lo primero que llega de las cataratas es el sonido, incluso mucho antes de que puedan verse. Hay un momento en que se oye un murmullo, un batir sordo que poco a poco se va haciendo más fuerte. Al caminar por un sendero que culebrea por el bosque, denso y húmedo, es fácil creer que ese ruido que surge del fondo de la tierra es un aullido o un rugido inmenso e interminable. Uno siente que se adentra en un lugar salvaje y poderoso. Y si no supiera que es el ruido del río Iguazú al precipitarse al vacío, tal vez dieran ganas de correr en sentido opuesto.

Dos países que son unidos por toneladas de agua, se ven en Brasil y se disfrutan en Argentina, escoge tu propia aventura en las Cataratas de Iguazú.

Pero nos acercamos a uno de los espectáculos más formidables de la naturaleza: la catarata más ancha del mundo. El Iguazú, que marcha lentamente, con aguas oscuras de limo, se ensancha de repente y se desploma vertiginosamente por un precipicio de más de tres kilómetros de anchura. No hay nada igual en todo el planeta.

El Iguazú es un río casi pequeño para las medidas de América con sus apenas 700 kilómetros de longitud. Curiosamente nace en las montañas costeras, a unos escasos 50 kilómetros del mar, pero se desvía hacia el oeste por estas tierras del sur de

Brasil. Poco antes de llegar a las cataratas baja y su superficie se torna lisa. De repente se ensancha, casi al doble de lo normal, se divide en dos corrientes y cae al vacío. Del lado de Brasil enfila directamente hacia la Garganta del Diablo, una herradura inmensa donde se concentra toda la furia de la naturaleza. La corriente del lado argentino se demora un poco, se extiende y rodea unos islotes antes de precipitarse a lo largo de una serie interminable de cascadas.

Las cataratas del Iguazú son el principal centro turístico del noreste de Argentina, y uno de los principales de todo el país.

En ellas, los paseos se encuentran mayormente en el lado argentino, aunque desde el lado brasileño se tiene una vista panorámica.

En 1984 el sector argentino de las cataratas, el parque nacional Iguazú, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Posteriormente, en 1986, el sector de Brasil, que se encuentra en el parque nacional de Iguazú, también fue declarado Patrimonio de la Humanidad.

Dentro del parque argentino se encuentra el Hotel Sheraton Iguazú (antes: hotel Internacional Iguazú), que cuenta con una vista panorámica de la Garganta del Diablo y de los saltos brasileños.

Cerca de las cataratas, se encuentra la ciudad argentina de Puerto Iguazú, en la confluencia de los ríos Iguazú y Paraná. Allí se ubica la triple frontera con Paraguay.

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