Quito apuesta por la combinación de tradición, gastronomía y naturaleza

En la ciudad de Quito puedes descubrir la Ruta Escondida, un camino precolonial que une a cinco parroquias rurales de la capital: Puéllaro, Perucho, Chavezpamba, Atahualpa y San José de Minas, conformando un tesoro turístico.



 

La parroquia de Puéllaro marca el inicio del recorrido. Se asemeja a un jardín frutal, donde la chirimoya, el aguacate, el pan de camote y la mandarina son algunos de los productos estrella.

Sus dos iglesias forman parte del patrimonio cultural del Distrito Metropolitano de Quito y han sido restauradas. La iglesia antigua, construida en 1850, está hecha de barro, madera y teja. Por su parte, la iglesia nueva, como la denominan, empezó su construcción en 1929. Es de piedra y se logró gracias a un sinfín de mingas durante 30 años. 

La siguiente parroquia de la ruta es Perucho, la más antigua de la Norcentralidad. Se caracteriza por su iglesia, de 319 años de antigüedad, construida en madera.

En esta parte del recorrido los visitantes podrán disfrutar de su gastronomía típica que es la mandarina y sus derivados como el vino, mermelada, caramelos y compotas, además de degustar su famoso plato de carne de cerdo, el sancocho peruchano. 

La Ruta Escondida sigue en Chavezpamba. Allí los visitantes tendrán la oportunidad de visitar el parque central y la iglesia, así como el mirador natural de Piltaquí desde el cual se vislumbran las cinco parroquias.

En Chavezpamba también se encuentra el mirador ‘La Loma de la Cruz’, ubicado junto a unas escalinatas, que adornan la parroquia y desde el cual se puede observar la grandeza de la zona. Los amantes de la gastronomía no podrán dejar de probar su producto destacado, el camote. 

Siguiendo por la ruta se llega a Atahualpa, parroquia principalmente ganadera. Sus productos lácteos son apetecidos y consumidos por toda la comunidad y por turistas también. Otro de sus principales atractivos es su plaza central, que fue construida en 1932.

Los turistas también pueden visitar sus cascadas, entre ellas El Cucho, el bosque protector primario del cerro Fuya Fuya y el sendero que conduce hasta las lagunas de Mojanda. 

La última parroquia de la Ruta Escondida y una de las parroquias más grandes de todo el Distrito Metropolitano de Quito es San José de Minas. Esta cuenta con extensas áreas verdes, bosques protegidos, fincas, hosterías, florícolas y una gastronomía única a base de granos. Entre sus principales productos están la zanahoria blanca y el morochillo.